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Autor: Jennifer Navarro

Fin la dictadura de Primo de Rivera, proclamación de la II República y cambio en España

La igualdad de voto a los ciudadanos y ciudadanas españoles se ha visto reconocida por primera vez en España este año y seguramente marcará un punto y aparte en la historia de nuestro país ya que se trata de un acontecimiento político de máxima importancia y un avance para la sociedad de nuestros días.

 

Es necesario tener presente que venimos de una época que ha resultado compleja para los españoles, marcada por la dictadura de Primo de Rivera y apoyada por el monarca Alfonso XIII. Para entender qué ocurrió durante el pasado 12 de abril de 1931, debemos viajar en el tiempo hasta el 28 de enero de 1930 , día en el que dimitió Primo de Rivera. Finalmente, la conocida «dictadura con rey», en la que se habían disuelto las Cortes, prohibido el uso de otras lenguas que no fueran el castellano o restringido las libertades políticas e impuesto la censura, terminó. Esta dictadura también ha sido responsable de la destitución de Miguel de Unamuno y de constantes conflictos sociales, lo que finalmente provocó la dimisión del gobierno dirigido por Primo de Rivera.

 

La caída del general Primo de Rivera supuso el principio del fin de la monarquía de Alfonso XIII. El ascenso del también general Dámaso Berenguer vino motivado por el propósito de restablecer la «normalidad constitucional». Nada de esto sucedió. El ejemplar de La Voz de Asturias recogía las intenciones del nuevo presidente, que declaraba tras su reunión con el rey que «llegaba como soldado y que se preparaba para actuar como ciudadano». Berenguer, sin embargo, no restableció plenamente la Constitución de 1876. Tampoco convocó elecciones a las Cortes, como le exigía la oposición republicana unida tras el Pacto de San Sebastián. Incluso llegó a sofocar la conocida como sublevación de Jaca de diciembre de 1930 con el fusilamiento de los capitanes Galán y García Hernández. Durante los trece meses que duró su mandato recibió duras críticas de diversos sectores, llegando a merecer el calificativo de «dictablanda», que es con el nombre que se conoce a esta etapa.

 

Tras el revuelo generado, Berenguer fue destituido y el almirante Juan Bautista Aznar fue nombrado presidente del gobierno el 18 de febrero de 1931. Al parecer, recibió a los periodistas en su domicilio y explicado que pretende «devolver al país sus libertades y restablecer la normalidad política y jurídica».

 

Un año después y finalizada la "dictadura con rey" ha llegado la II República con la introducción del sufragio femenino en nuestras urnas. Pero a pesar de lo reñida que parecía la contienda electoral pocos imaginaban el vuelco histórico que ahora se piensa que supondrán las elecciones del 12 de abril. La emoción en los mítines y las calles también se ha trasladado a los medios de comunicación. No era extraño, por tanto, encontrar titulares en los que se pedía expresamente el voto para una u otra candidatura.

 

Las candidaturas republicanas han ganado en una gran parte de las capitales españolas, obteniendo un mayor número de votos de los previstos inicialmente. Según los datos del Anuario del Instituto Nacional de Estadística, las fuerzas políticas que apostaban por la II República sumaron más de 276.000 votos en Madrid, mientras que los partidos monárquicos no alcanzaron los 60.000 votos. La victoria republicana ha sido aplastante además en ciudades como Barcelona o Valencia, logrando ganar en 41 de las 50 capitales de provincia. Por el contrario, las fuerzas monárquicas se han impuesto en las áreas rurales. Como indica el presidente Aznar: "España se ha acostado monárquica y se ha levantado republicana". Esto supone un cambio muy importante en la historia de nuestro país ya que se trata del comienzo de un posible gobierno democrático en el futuro.

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