
SUFRAGIO FEMENINO
Autor: Isabel Rubio Arroyo
POSTURAS FRENTE AL SUFRAGIO FEMENINO
En las Cortes hay tres mujeres y, paradójicamente, dos de ellas protagonizan posturas opuestas. Se trata de Clara Campoamor y Victoria Kent, ambas del Partido Radical Socialista.

CLARA CAMPOAMOR
Clara Campoamor, en contra de su propio partido, apuesta firmemente por reconocer a la mujer como ser humano, por "pura ética", todos sus derechos. "Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano", expuso a los diputados el pasado 1 de octubre.
Su discurso ha sido solido, comprometido y decisivo a la hora de obtener el reconocimiento del derecho al sufragio para las mujeres. Con él ha conseguido que diputados de todas las ideologías asuman como un error político dejar a la mujer al margen del derecho a votar argumentando que la libertad se aprende ejerciéndola.
La madrileña citó a Pardo Bazán en una de sus intervenciones y replicó con cierta ironía a Kent "yo y todas las mujeres a las que represento queremos votar con nuestra mitad capaz masculina, ya que no hay degeneración de sexo, porque todos somos hijos de hombre y de mujer, y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser». También hizo referencia a Humboldt y afirmó que la única forma de madurar en el ejercicio de la libertad es caminar dentro de ella.
VICTORIA KENT
Victoria Kent, con el objetivo de defender la necesidad de aplazar el voto frente a los parlamentarios, sostiene que " no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República".
Además advierte que "la mujer para encariñarse con un ideal, necesita algún tiempo de convivencia con el mismo ideal" para asegurar que, si todas las españolas fueran obreras o universitarias "y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino".
"Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano", aconseja Clara Campoamor

La contraposición de posturas frente al sufragio universal ha enfrentado a sus propios compañeros de partido. Ambas mujeres son un claro ejemplo de la diversidad de opiniones que hay ahora mismo tanto en las Cortes como en la sociedad respecto a si las mujeres deben ejercer su derecho al voto.
A
favor: El sufragio femenino se ha conseguido con 161 votos a favor, pertenecientes a parte de los diputados del Partido Socialista, todos los partidos de derechas, algunos diputados del Partido Radical de corte republicano-conservador, por el que había sido elegida Clara Campoamor, y minorías republicanas, progresistas y catalanes.
Muchos diputados defienden el voto femenino argumentando por ejemplo que "la única manera de arrancar a la mujer de las garras del confesionario es concederle el voto", "que para que la mujer se vea comprometida con la República, es preciso concederle el voto", "que esta sabrá separar sus sentimientos religiosos del fanatismo que le impida el ejercicio de sus deberes ciudadanos» o "que el voto de la mujer no solo no perjudicará, sino que representará un extraordinario refuerzo para la República".
Jiménez de Asúa comparte con muchos defensores de la República el temor de que la mujer, que está muy ligada a la Iglesia, vote por ello a la derecha. No obstante, considera que la conveniencia política no debe justificar que se negue un derecho legítimo que será utilizado juiciosamente por aquellas mujeres económicamente independientes y conscientes de sus responsabilidades sociales.

n contra: en las cortes son muchos los que temen, que la mujer, tachada de regresiva y falta de espíritu crítico, pongan en peligro a la joven República. Los argumentos principales que exponen los opositores al sufragio femenino son el bajo nivel cultural de la mujer y la influencia que la Iglesia ejerce sobre ella.
E
Han votado en contra del sufragio femenino 121 diputados pertenecientes a Acción Republicana y al Partido Radical Socialista porque consideran que las mujeres no están preparadas para el ejercicio de este derecho.
Muchos defensores de la república temen que la mujer, muy sometida al patriarcado de la Iglesia y de una educación conservadora, eche por tierra la idea de país progresista y moderno que defiende la izquierda republicana.
En estas votaciones también ha habido notables deserciones, como la del socialista Indalecio Prieto, que se ha ausentado de la votación y considera que "se ha dado una puñalada trapera a la República”.
Por su parte, Acción Republicana propone el sufragio para los hombres a partir de los 23 años y para las mujeres a partir de los 45 años, en base a su supuesta inmadurez anterior en «voluntad e inteligencia».
"Se ha dado una puñalada trapera a la república", asegura
Indalecio Prieto
